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children-480x334La campaña “La gran recogida de alimentos” que se está haciendo a través de Facebook, NO ME GUSTA. Parece que, cada vez que alguien marca en la página que “le gusta” un kilo de alimentos se donan al banco de alimentos para paliar la situación de desgracia, exclusión, pobreza y desposesión de millones de pobres de este país. Por un día, por dos o quizás por más, miles de kilos de alimentos llegarán a estas familias. Los niños podrán tomar leche, merendar galletas, cenar sopas y comer legumbres. Para alguien que no tenga nada, no creo que haya nada mejor que esto. Por supuesto que no tengo nada en contra del banco de alimentos ni en contra de las, cada vez más, organizaciones sociales que se dedican a aliviar la magna desposesión que, bajo el nombre de crisis, se está haciendo a la gente. Y todos, de una u otra manera, colaboramos para paliar esta situación. Hay miles de pequeños gestos anónimos de gente que se acerca para compartir lo poco que tiene.

Pero yo me niego a ser un número que se suma a Nestlé, a Danone o a Unilever y prefiero, ir al super del barrio a comprar los kilos de comida que pueda, antes de clickar un “ME GUSTA” gratuito junto a esas empresas para las que no tengo calificativos.

La Organización Mundial del Trabajo, (O.I.T.) la UNICEF, organizaciones de Derechos Humanos, y, en fin, un sinfín de voces, están clamando que tanto Nestlé como Lindt utilizan niños esclavos para la recolección de cacao y café. Por ejemplo, el cacao ocupa a más de 200.000 niños esclavos que son vendidos por menos de 40$ de por vida en Costa de Marfil (productora del 50% del cacao mundial), viven en condiciones de esclavitud trabajando 18 horas al día en campos de cacao militarizados y aislados, de los que, lógicamente, es muy difícil escapar. Los que lo intentan son apaleados, de manera que las cajas rojas de Nestlé, son en realidad, cajas rojas de sangre.

Unilevel, otra de las patrocinadoras de esta campaña es una de las empresas que se lucra del trabajo de 84.000 niños esclavos en la India, junto con Monsanto y Bayer, en la producción de semillas de algodón. La contaminación, la mala comida, las aguas contaminadas, se unen a las innumerables horas de trabajo al día de estos 84.000 niños.

Danone, que también figura a la apertura de esta campaña de donación de alimentos, fue denunciada por intentar acabar con la lactancia materna en países de Africa introduciendo productos lácteos propios que las familias tenían que comprar. El método para ello es muy simple, basta con quitar por un tiempo los hijos recién nacidos a sus madres y darles un biberón con un preparado lácteo. Ya no querrá mamar pues es más sencillo el biberón. Pero además, Danone, tiene mucho que ocultar en sus engañosas campañas publicitarias. Por ejemplo, en el 2008, creó el proyecto “solidario” “juntos sembramos vida” que consistía en que por cada producto Danone vendido, se donaba 1 semilla (no un kilo, ni 100 gramos de semilla, sino 1 semilla), por ejemplo 1 pipa de girasol a la cruz roja para proyectos de desarrollo en el mundo. Su generosa aportación supuso el 0’0013% de las ventas, menos que lo que se gastó en publicitar su campaña. Además, mira por donde, Danone tiene en Arabia Saudí la granja más grande del mundo, donde sus vacas comen, cada día, más semillas de las que semejante campaña solidaria destinó al Tercer Mundo.

Estas multinacionales que se ofrecen “generosamente” a donar una ínfima parte de su opulencia, son las causantes de la esclavitud de más de 120 millones de niños, según estimaciones de la O.I.T. Nos engañamos si creemos que podemos resolver una herida produciendo otra. Nos engañamos si solo nos miramos a nosotros mismos y perdemos la dignidad de decirles a los mayores esclavistas del mundo, NO NECESITAMOS VUESTRAS LIMOSNAS, porque lo que necesitamos es justicia para todos. Nos engañamos si creemos que estas “generosas” multinacionales tampoco tienen nada que ver con la miseria a la que nos estamos viendo abocados nosotros mismos. ¿Es que acaso no sabemos la capacidad especulativa y destructora de multinacionales como Danone y Nestlé que están hundiendo a nuestros ganaderos y a las pequeñas explotaciones agrícolas?

A quien tiene como principal objetivo de su vida comer o alimentar a sus hijos, calentar un poco la casa o buscar un techo no les podemos pedir que piensen en estas cosas, pero a las más de 236.000 personas que han apoyado esta campaña desde la comodidad de sus casas y sin gasto alguno, sí. A estos miles de personas hay que pedirles que piensen quien, además de nuestro sustento Danone, Nestlé, Unilever y otras grandes empresas y bancos nos roba la dignidad. A lo mejor, la mejor opción es dejar de comprar los productos de estas “generosas ” y “glamurosas” marcas asesinas, a lo mejor lo mejor es tender la mano a quienes la necesitan, denunciar la realidad y boicotear a los que nos asfixian. Yo estoy convencida de ello.

Por si alguien quiere saber más:

http://chocolatefondueparty.webs.com/

http://en.wikipedia.org/wiki/Children_in_cocoa_production

http://chocojavasocialjustice.wordpress.com/category/child-slave-labor-in-coffee-industry/

http://joseppamies.wordpress.com/2009/01/11/el-cinismo-de-danone/

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